viernes, 22 de mayo de 2009

¡ESO, ESO, ESO ES TODO, AMIGOS!

El Open de Australia, 2009.

Rafaelillo.

El lago Amadeus, increíble. Un lago de agua salada en el centro del desierto de un continente...




¿Se nos nota tristorras por la próxima separación, después de 3 semanas de intensa convivencia?

Amanecer del último día de mi estancia en Melbourne. Lástima que en el Hilton no limpien los cristales...


Día 20, 9 de enero de 2009

¡Aaaaaaaaah! El último día llegó para mí... Día raro. Tuvimos toda la mañana, pero lo único que hicimos fue estar relajadas y llegar a facturar mi equipaje con mucha antelación. Así, pude elegir asiento y... ¡acerté! A pesar de ir sola, fui mucho más cómoda y se me hizo mucho menos pesado el viaje de vuelta.

Tuve un compañero intrépido hasta Singapur, que se había tomado unos 3 meses de relax para irse solo a visitar el lejano Oriente... y que, muy amablemente, cosa que le agradezco inmensamente, me envió las fotos del desierto desde el avión... ¡son geniales! Se me puso la carne de gallina cuando sobrevolamos el Uluru, lástima que no pude hacer fotos. Pero fue una de las imágenes que guardo en mi memoria con más admiración.

La despedida en el aeropuerto fue corta, porque ninguna queríamos llorar.
Esto ha sido todo por mi parte, de uno de los viajes de mi vida. ¿Cuáles son los otros? ¡Aún no los he hecho!

Ahora, la Fer es la única que puede contar qué ocurrió en mi ausencia, durante las dos semanas siguientes que pasó en Melbourne. Os adelanto un par de fotitos, para confirmar que estuvo en el Open de Australia!!!!

Si Dios quiere, volveré a las antípodas.
Australia es mágica.

Gracias a todos por leernos.
¡Sed felices y disfrutad del momento!

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