sábado, 28 de marzo de 2009

MADRILEÑOS POR EL MUNDO








Día 13, 2 de Enero de 2009

Hoy sí que hemos madrugado de verdad. A las 7 de la mañana estábamos esperando cerca de nuestro hotel al autobús que nos llevaría a nuestra excursión en las Montañas Azules.

Nuestro conductor, guía, lanzador de boomerang, contador de historias y cuidador, BOB, un australiano de unos 60 años con bigote blanco y un gran amor por la Naturaleza y por la vida en general, nos hizo pasar otro día inolvidable en esta maravillosa tierra.
Lo primero que hicimos fue tomar un té en un Parque Natural (imposible recordar el nombre, y no lo apuntamos, aunque empezaba por "C" y tenía muchas "íes"...), donde también practicamos nuestros primeros lanzamientos de boomerang. La Fer, toda una experta, como puede verse en la foto; la dra. Ameal, afortunadamente no lo necesita para comer...
Después, nos llevaron al Heatherdale Wildlife, otro zoo, donde volvimos a tocar koalas (ya lo veis arriba), pero esta vez estaban activos porque estaban comiendo, aunque también con mucha más gente alrededor. Nuestro grupo era de 18 personas y aquí pudimos ir a nuestro aire, pero tuvimos muy poco tiempo para disfrutar de los animales. A la Fer, un wallabie le quitó vilmente su cuurucho de comida... ¡no saben ná los bichos esos!
Vimos wombats y un pedazo cocodrila, pero nos quedamos sin ver un diablo de Tasmania (el "jodío" no se asomó para saludar).
Desde ahí, nos fuimos a comer (eran las 12, aaaarrrggghhh....) y luego, por fin, llegamos a las Montañas Azules. Hicimos la bajada del Railway, caminamos la mitad del sendero entre el rainforest, mientras Bob nos contaba cosas, y subimos en el Trainway, que tiene una inclinación de 52º y "acojona" por la altura. Luego, desde un precioso mirador (podéis ver la foto), vimos las Tres Hermanas (tres torres de roca juntas) y el parque en su vasta extensión verde-azulada. Bob nos contó la leyenda de las Tres Hermanas y la razón del nombre de las Montañas Azules.
Resulta que los eucaliptos y otros árboles del lugar producen unas sustancias oleicas volátiles muy olorosas. Estas sustancias, al reflejar la luz, producen el color azulado. Se ve con más intensidad en un día poco claro y antes o después de una tormenta. Nos tocó, como veis, un día increíblemente soleado y claro, así que no vimos mucho azul en el ambiente, que digamos...
Desde el Parque, la visita se nos hizo muy corta, nos llevaron a Leura, un famoso pueblo de la zona, aunque no sabemos por qué. Eso sí, hay un café en la calle principal donde puedes degustar unos fresones embadurnados con chocolate negro belga caliente que debe ser pecado, de lo ricos que estaban... Tanto es así, que la Fer y yo llegamos con 15 min de retraso al autocar. Nos estaban esperando todos los de la excursión... y, como Bob nos había ido a buscar por todo el pueblo, perdimos otros 15 min esperando a que volviera. ¡Qué vergüenza! Las españolitas, dando el "cante".
Tras un paseíto corto en el bus por la ciudad olímpica (por nuestra culpa no pudimos bajar a patear un poco aquello, aunque tampoco es que fuera una pena...) y, finalmente, Bob nos dejó a la espera del ferry que nos llevaría a Circular Quay.
Al llegar, como no estábamos muy cansadas, decidimos ir a la Torre de Sydney. Muy chulas las vistas pero, después de haber subido al Empire Estate... en fin. En la cola para bajar, conocimos a dos parejas de españoles. Una de ellas está dando la vuelta al mundo desde octubre de 2008 y llevaban 3 días en Australia. No sabían qué hacer ni qué ver, ni tampoco qué recorrido, hasta que nos conocieron, claro. Les hicimos un "planning" estupendo y hoy puedo decir que les sirvió mucho de ayuda o, al menos, eso me han dicho por e-mail, je, je, je.
Y, por último, nos dimos un homenaje, ¡fuimos a probar el Hungry Jack's!
Volvimos al hotel, ahora sí, bastante cansadas y con frío. Se nos había hecho un poco tarde... las 22:30h.
Frase del día: "¡Cuidado con el pollo de 4 patas y el canguro bizco!", el abuelillo estilo Cocodrilo Dundee a la entrada del Heatherdale Wildlife.