jueves, 21 de mayo de 2009

EL LARGO Y CÁLIDO VERANO

Uluru y Kata Tjuta al fondo, fondo, justo antes del amanecer.

Parecía un dingo, pero no, sólo era un perro salvaje en busca de una limosnilla...

Majestuoso Uluru

¡Ahí la tienen! Como si no se hubiera dado el madrugón de su vida...

Felices tras el espectáculo de la Naturaleza.



Cara oeste del Uluru. A la derecha se ve una línea blanquecina, lugar por donde permiten subir a lo alto, a pesar de faltar al respeto de las creencias de los aborígenes.

Lo llaman la "ola", en la base oeste de la roca. Hubiera quedado mejor, de no ser por la inevitable presencia de turistas japoneses que, además, parecía que iban a montar tiendas para acampar, ¡no querían irse!

Hacia la mitad se ve un tímido arbolito asomando. Es uno de los lugares más sagrados de la piedra, para los aborígenes. Ahí habitan dioses con los que se comunican sólo los maestros, que son los únicos que conocen el camino que permite acceder al lugar.

¿Veis a Wally? No, lo que tenéis que ver es la cabeza de serpiente...
¡¡¡ Guapas!!!

¡¡¡Tías buenaaaaassss!!!

¿Cómo no iba a estar radiante la Fer, con su Dwain"tocando", y una copa de champán para brindar?
Dwain y su digeridoo


Estamos guapas, ¿verdad? Cómo no, en un marco incomparable como ése...

Anochecer en el desierto, con Kata Tjuta al fondo, de nuevo...

Día 16, 5 de enero de 2009 (mañana... ¿vendrán los Reyes Magos hasta aquí?)

Madrugón del bueno: a las 4:15 a.m. (sí, de verdad, doy fe, ANA FERNANDEZ se levantó a esa hora!!!!! Algo histórico que no creo que se vuelva a repetir, a no ser en estos mismos lares...). Salimos a las 5 a.m.
El sol salió a las 6 a.m.
IM-PRESIONANTE.
El lugar donde llevan a los turistas para verlo te permite ver, a la derecha, a lo lejos, Kata Tjuta, mientras contemplas la belleza de los miles de colores violetas, rosados, rojizos y anaranjados de la cara este del Uluru saludando al sol y al nuevo día.
Es la parte más antigua de la roca, que tiene origen doble, uno más antiguo que otro, y que se ve claramente por las vetas de la piedra, de direcciones diferentes en una mitad y en otra... muy curioso.
La base del triángulo, por así decir, es la que veíamos. Y es ahí donde quedó estampada la cara de uno de los Mala muertos por el monstruo, según cuenta la leyenda de los aborígenes que viven y cuidan de Uluru.
Luego, como Dios manda, un desayunito junto al espectáculo y a dar una "vuelta" a la roca.
Esto sí que nos gustó.
Afortunadamente, al amanecer, la temperatura no es tan alta (pero hace calor), e incluso hubo una brisa fresca muy agradable!!!
Estuvimos holgazaneando (nuestro deporte favorito en el desierto de Australia) durante el día; léase piscina, siesta, siesta, peli, siesta...
Hasta que nos pusimos "arreglás pero informales" para nuestra súper-cena en el desierto.
Vimos anochecer entre Uluru y Kata Tjuta, con una copa de champán en la mano, canapés de cocodrilo y música del digeridoo de Dwain (para mayor deleite de la Fer, todo hay que decirlo).
Tras el cocktail, pasamos a la cena en sí. Cocodrilo y canguro entre pollo y cordero.
Y, por último, ¡a ver las estrellas!
En ese cielo raso, donde casi parece que puedes tocarlas.
Vimos salir la Cruz del Sur y, por telescopio vimos Orión y otras estrellas, incluida el diamante (¿Sirius?). También vimos la luna y sus cráteres por unos prismáticos de alta potencia.
¡Una auténtica gozada!
La Fer disfrutó como una niña aussie auténtica.
¡Ah! Y aprendimos a identificar el Sur celeste, no el geográfico...
Realmente una gran experiencia difícil de olvidar.

Frase del día: "Hemos tenido nuestro momento Rodríguez de la Fuente".

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